Según informes de inteligencia de fuentes abiertas y rastreos de vuelo, al menos cinco bombarderos B-2 habrían llegado a Diego García entre el 24 y el 26 de marzo de 2025. Este despliegue representa aproximadamente un tercio de la flota total de 20 B-2 que posee la Fuerza Aérea estadounidense.
El movimiento fue precedido por el posicionamiento de aviones cisterna KC-135 Stratotanker en bases de Guam y Australia, así como el traslado de varios transportes C-17A Globemaster III a Diego García. Un portavoz del Comando de Ataque Global de la Fuerza Aérea confirmó la presencia de los B-2 en la isla, aunque no reveló detalles específicos sobre la misión.
Este despliegue coincide con un aumento de las tensiones en Oriente Medio, particularmente con Irán y los rebeldes hutíes en Yemen. En octubre pasado, bombarderos B-2 ya fueron utilizados para atacar posiciones hutíes usando bombas penetrantes GBU-57. Además, Estados Unidos ha reforzado su presencia naval en la región con el despliegue de un segundo grupo de portaaviones.
Analistas especulan que este movimiento podría estar relacionado con una posible acción militar contra el programa nuclear iraní. Recientemente, el presidente estadounidense habría dado un ultimátum de dos meses a Irán para llegar a un acuerdo sobre sus actividades nucleares antes de considerar una intervención militar.
El B-2 Spirit, con su capacidad furtiva y su habilidad para portar armas especializadas como la GBU-57, sería un activo clave en cualquier operación contra instalaciones nucleares fuertemente defendidas. La base de Diego García, por su ubicación estratégica, ofrece un punto de partida ideal para operaciones en Oriente Medio y el Indo-Pacífico.
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