Lección de astucia en la historia del zorro y el gallo. Aprende cómo la inteligencia te ayuda a vencer desafíos y protegerte con ingenio y prudencia
en lo alto de un viejo granero. Todas las mañanas, con el primer rayo de sol,
cantaba fuerte y claro, despertando a todos los animales de la granja.
Un día,
un zorro astuto que andaba merodeando por los alrededores escuchó el canto del
gallo y decidió que lo convertiría en su próxima comida. Ver El inspirador cuento del zorro y las gallinas
El zorro se acercó al granero y
con una voz melosa llamó al gallo:
—Buenos días, querido amigo
gallo. He oído que eres el mejor cantante de toda la comarca. ¿Podrías bajar
para que pueda escucharte mejor? Tu voz es tan maravillosa que quiero
disfrutarla de cerca.
El gallo, que había oído hablar
de las tretas de los zorros, respondió con astucia:
—Claro, zorro. Pero, ¿por qué no
subes tú aquí? Desde lo alto del granero, mi canto suena aún mejor. Además, la
vista es hermosa y seguro que disfrutarás de un buen espectáculo.
El zorro, ansioso por atrapar al
gallo, intentó trepar al granero. Pero el techo era resbaladizo y empinado, y
no pasó mucho tiempo antes de que el zorro resbalara y cayera de bruces al
suelo, golpeándose la cabeza. Aturdido y humillado, el zorro se levantó y miró
al gallo con furia.
—¡Maldito gallo! —gruñó el
zorro—. ¿Cómo te atreves a engañarme así?
El gallo, riéndose, respondió:
—Querido zorro, no es engaño usar
la inteligencia para evitar el peligro. Tú querías engañarme para comerme, pero
al final, quien cayó en la trampa fuiste tú mismo.
El zorro, avergonzado, se marchó
con la cola entre las patas, prometiendo nunca más subestimar la astucia de un
gallo.
Moraleja: La verdadera astucia no
reside en engañar a los demás, sino en utilizar la inteligencia para protegerse
y actuar con prudencia. Ver Las 20 leyes de la astucia
Y tú, ¿qué
opinas? Puedes dejar tus comentarios más abajo.
Te invito
cordialmente a compartir esto con todos tus amigos. Tu apoyo significa mucho.
¡Gracias de antemano!
