Lo cierto es que estas «sagradas» palabras le ponen a uno los pelos de punta. Dan la impresión de que la convivencia entre ambas culturas es totalmente imposible y yo me obstino en pensar que sea así, ya que eso significaría el exterminio de la mitad de la humanidad, algo impensable. ¿O quizás no?
Confiemos en que el sentido común gane la partida al fanatismo, tal y como está ocurriendo hasta ahora, a pesar del dramatismo que nos muestran algunos debido al enorme ruido que hacen siempre los violentos.
Como siempre digo, si actuas con violencia, el mundo te responderá con violencia.
Paz y amistad para todos.