Bertrand Russell empleó un ejemplo ya célebre con un pavo para explicar que la inducción no es ni mucho menos un método infalible
Este pavo descubrió que, en su primera mañana en la granja avícola, comía a las 9 de la mañana. Sin embargo, siendo como era un buen inductivista, no sacó conclusiones precipitadas.
Esperó hasta que recogió una gran cantidad de observaciones del hecho de que comía a las 9 de la mañana e hizo estas observaciones en una gran variedad de circunstancias, en miércoles y en jueves, en días fríos y calurosos, en días lluviosos y en días soleados.
![]() |
| El pavo y el suceso imprevisto |
Cada día añadía un nuevo enunciado observacional a su lista. Por último, su conciencia inductivista se sintió satisfecha y efectuó una inferencia inductiva para concluir: “Siempre como a las 9 de la mañana”.
Pero ¡ay! Se demostró de manera indudable que esta conclusión era falsa cuando, la víspera de Navidad, en vez de darle la comida, le cortaron el cuello. Una inferencia inductiva con premisas verdaderas ha llevado a una conclusión falsa.
¿Creéis que es absolutamente imposible afirmar algo sobre el futuro con seguridad 100%? Ver Lo que
nunca te enseñaron
nunca te enseñaron
Y tú, ¿qué
opinas? Puedes dejar tus comentarios más abajo.
Te invito
cordialmente a compartir esto con todos tus amigos. Tu apoyo significa mucho.
¡Gracias de antemano!
![]() |
| Cisne Negro |
Ver también Los cisnes negros existen. Cómo beneficiarse de ellos
Los cisnes negros eran totalmente desconocidos para la ciencia antes del siglo XIX. De hecho, se asumía como imposible la existencia de los mismos. Si tras cientos de años de observaciones de cisnes, nunca se había visto uno, la conclusión más razonable sería que no existían. Hasta que uno apareció. Como podéis ver en la foto, los cisnes negros existen.
