Lo que deberías saber sobre las palancas que te harán ganar poder

Descubre las palancas que te harán ganar poder con estrategia e inteligencia. Influye, lidera y crece sin corromperte. Conquista con ética y astucia.

Hay palancas más cercanas a la potestas (el poder socialmente reconocido) y por tanto más ligadas a conseguir una posición dominante desde la que se pueda “abusar”, y otras más cercanas a la autoritas (la autoridad socialmente reconocida) desde la que se puede influir, inspirar, motivar, etc. Ver La sabiduría secreta de Maquiavelo
Lo que deberías saber sobre las palancas que te harán ganar poder
Lo que deberías saber sobre las palancas que te harán ganar poder

Las primeras suelen coincidir con el concepto de “hard power” (poder duro) y las segundas con el concepto de “soft power” (poder blando). Con matices, las primeras tienen menos calidad ética y las segundas más. 

¿Qué palancas te dan poder? 

Ver 20 reglas para ser invencible en el juego del poder

Monopolizar recursos escasos

Se gana poder, posiblemente del tipo que hemos llamado poder duro, cuando se acaparan recursos escasos y deseados como pueden ser dinero, información, tecnología, espacio, alimentación, medicinas, o acceso a personas influyentes. Por tanto, una palanca de poder  consiste en atesorar y monopolizar estos recursos con el ánimo de lograr una posición de dominio desde la que obtener los objetivos propios.
La paradoja de la vida es que también se puede aumentar el poder  con conductas contrarias, mucho más éticas, a las descritas anteriormente. Por ejemplo, en la red tiene poder quien más comparte recursos valiosos y no quien los “acapara” para sí mismo. Más casos: personajes como Mandela o Gandhi han hecho de su generosidad una fuente de poder  personal. El poder  duro no es la única opción para construir capital político.
Lo que deberías saber sobre las palancas que te harán ganar poder

El control de los mecanismos de premios y castigos 

Las conductas humanas son en buena medida producto del sistema de recompensas positivas y negativas en el que se opera. Sin duda, quien controle el sistema de premios y castigos tiene una gran capacidad de imponer a otros su voluntad. Aquí también la distinción entre poder  duro y poder blando puede ser útil. El poder duro implicaría el uso de sistemas de premios y castigos que lesionan, injustamente, a las personas. En cambio, el poder blando se da cuando se utiliza un sistema de premios y castigos que inspira a las personas a sacar lo mejor de sí y que las motiva a evitar las conductas disfuncionales.
Los casos más habituales de un uso disfuncional de esta palanca de poder son la arbitrariedad, el abuso del miedo, la violencia física y psíquica, y la falta de simetría entre recompensas positivas y negativas. Si a un decisor se le niegan las posibles consecuencias negativas de su conducta, éste tiende a elegir conductas más irresponsables que favorecen su posterior decadencia. Este fenómeno es el que explica el efecto potencialmente devastador que puede tener la sociedad del bienestar en los individuos. La falsa promesa de seguridad de por vida que realizan los poderes públicos genera ciudadanos disfuncionalmente consumistas y hedonistas.
Un sistema de premios y castigos, cuando está bien diseñado, es un gran impulsor del progreso personal y una palanca clave para ganar capital político sin merma ética en el decisor. Un sistema de premios y castigos está bien diseñado cuando activa de forma equilibrada los deseos más nobles y los miedos más justificados en las personas. Una buena simetría entre premios y castigos fomenta el mérito, promueve el esfuerzo, y favorece el que las personas piensen en lo que han de hacer ahora para tener un futuro mejor.

Avanzar en múltiples frentes

Esta palanca consiste en ejecutar
en paralelo muchas actuaciones para el mismo fin. Si una de las actuaciones se
bloquea o enquista, es posible que otras puedan seguir su curso al no ser estas
advertidas o no encontrar resistencia.

Por eso conviene crear planes de
acción “masivos” donde los objetivos a conseguir se articulen a través de
muchas y diversas iniciativas. Esta palanca fomenta la creatividad, el
conocimiento del terreno y las ganas. Por tanto, en la mayor parte de los casos
su uso se encuadraría más como poder suave. 

Lo que deberías saber sobre las palancas que te harán ganar poder

Actuar primero y con astucia

El contenido de esta palanca
invita a ganar poder a través del diseño y la ejecución de actuaciones que la
persona a la que se quiere imponer la propia voluntad no tenía previstas. El
elemento sorpresa puede hacer que la resistencia sea menor y que la respuesta
sea lenta.

La astucia consiste en elegir un
terreno de juego para esa actuación no prevista que además ponga a la otra
parte en una situación de desventaja estructural. Es decir, en hacer las cosas
de tal manera que la persona a la que se quiere imponer la propia voluntad no
sepa, no pueda o no quiera responder a la actuación realizada sobre ella.

¿Es esta palanca poder duro o
suave? Más bien lo primero, con todas las excepciones que seguro existen cuando
se emplean con astucia medios legítimos para fines nobles. Ver Las 20
leyes de la astucia

Atraer a los oponentes al propio terreno   

Esta palanca de poder es también
un clásico que se puede ejecutar tanto a través de enfoques duros como blandos
del poder. Consiste en sumar las voluntades de los oponentes a la propia causa.

La manera blanda de hacerlo es
ampliando los puntos en los que se está de acuerdo a través de una negociación,
o persuadiendo a la otra parte de que puede alcanzar mejor sus objetivos
sumando voluntades.

La manera más común, y típica de
un poder duro, es comprando voluntades y silencio con dinero o con privilegios
arbitrarios. Los estómagos y los egos, cuando tienden hambre, suelen ser
agradecidos.

Deshacerse de los oponentes

Esta es otra de las palancas más
utilizadas a lo largo de la historia. Consiste en quitarse de en medio a quien
ofrece resistencia. También en esta palanca se pueden dar enfoques de poder
duro y de poder blando.

Los enfoques de poder duro
incluyen la desaparición física (tan utilizada por la mafia, las dictaduras, la
delincuencia, etc.) y otras maneras más sutiles como dejar a los oponentes sin
contenido en su trabajo, desprestigiarles, marginarles en la toma de
decisiones, etc. El mensaje para los tibios, cuando se emplean enfoques de
poder duro, es muy claro: o se someten o correrán la misma suerte.

Hay maneras menos reprobables de
deshacerse de los oponentes que son frecuentes en las empresas y que bordean la
frontera entre poder duro y poder blando. Una de ellas es pedir que abandonen
la empresa con el suficiente dinero para acallar sus quejas. Otra es buscar al
interesado nuevas responsabilidades, normalmente ascendiéndole de manera lateral,
con el fin de desposeer a esa persona del poder de resistencia que pudiera
tener.

La elegancia cuando se elige un
enfoque de poder blando está en las formas. Y casi siempre se expresa en no
hacer del tema una cuestión personal sino una cuestión de falta de alineamiento
de esa persona con la cultura y la estrategia. 

Lo que deberías saber sobre las palancas que te harán ganar poder

Evitar el exceso de atención

La discreción permite moverse sin
llamar la atención y, por tanto, creando menor resistencia. El sigilo y el
trabajo en las sombras permite ganar terreno sin que los oponentes sean
conscientes de ello. De manera similar, el no abrir frentes secundarios
innecesarios es parte del mismo concepto que se halla detrás de esta palanca.

El encanto personal

El medio es el mensaje. Las
personas con carisma y capacidad de convicción logran sus objetivos con más
facilidad, ya que hacen más atractivo su mensaje y son más persuasivas.

La fuerza de voluntad

La persistencia fundada en la
fuerza de voluntad es como el agua que erosiona la roca: acaba por vencer la
oposición más dura y resistente.

Construir relaciones con personas que a su vez sean poderosas

Las redes de apoyo y las redes
profesionales ayudan a conseguir los objetivos personales y, por tanto, son una
fuente de poder.

Formular un proyecto atrayente, que concite el que muchos quieran su éxito

Si se ubican los objetivos
personales en un contexto más amplio y atractivo, será más fácil que el resto
de personas lo apoyen.

El autocontrol

Las personas con poder tienden a
padecer los síntomas de la patología del poder. Uno de los síntomas es creerse
por encima del bien y del mal y dar rienda suelta a sus caprichos y excentricidades.
Muchas veces estos excesos son justo la causa de su posterior pérdida de poder.
Por tanto, el autocontrol, el ponerse límites, y la sobriedad, permiten asentar
el poder sobre bases más firmes y acrecentarlo a través de las palancas más
ligadas a la autoritas (la autoridad moral socialmente reconocida).

Como se puede ver las palancas
del poder son múltiples y de distinta naturaleza. El efecto corruptor del poder
está ligado al tipo de palanca que se utiliza para obtenerlo. Quien quiera
ganar en poder y no corromperse ya sabe lo que ha de hacer.

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