Descubre 10 situaciones clave donde mantener la boca cerrada impulsa tu éxito profesional, evita conflictos y destaca tu inteligencia social.
leyes de la astucia
¿En qué situaciones es mejor mantener la boca cerrada?
1. Cuando no tienes ni idea de lo que estás hablando.
2. Después de haber hecho una pregunta.
nunca te enseñaron
3. Cuando otra persona está hablando y dice algo equivocado o te ataca.
Hay que aprender de aquellos que
son buenos en los debates. Anotan los puntos (en papel o en la cabeza) y
esperan a que la otra persona acabe para decirle dónde estaba equivocado o lo
que no es correcto de su argumento. De esta forma tienes más posibilidad de
destrozar sus argumentos con calma y frialdad, no pareciendo «una
histérica».
Sabiendo que la mayoría de
personas no aguantan el tipo, yo solía emplear un truco en las comidas de
negocios cuando cenaba con un cliente y una persona de la competencia (mi
rival). Solía esperar a que mi rival tuviera la boca llena para atacarle sus
flaquezas, y el pobre, con la boca llena y sus ganas por defenderse, no sólo
cometía la falta de educación de interrumpirme, sino que cometía la falta de
respeto de hablar con la boca llena, y además, en ocasiones ni se le entendía
lo que decía.
4. En las preguntas de cierre en ventas.
No es ningún mito: «en una
pregunta de cierre, el primero que habla siempre pierde». Una vez has dado
tus argumentos y debatido las objeciones, llega el momento de la pregunta de
cierre, una pregunta que suele variar según el tipo de venta. Ante la pregunta:
«Entonces, ¿firmamos el contrato para enviarle el producto?». No
importa el tiempo que tarde en responder. Como se te ocurra meter un argumento
más ante la duda del cliente, el cliente no firmará. Y esta es una de las
verdades universales de la venta.
5. Cuando alguien está recibiendo un reconocimiento por su labor.
Si en la empresa hay una reunión
y en esa reunión están hablando de la buena labor o desempeño de un compañero o
jefe, independientemente de cómo te caiga esa persona, mantén la boca cerrada.
Cualquier palabra que pronuncies en voz baja o voz alta es únicamente producto
de la envidia. Y aunque no fuera producto de la envidia, el resto lo vería así.
Así que no importa lo que sea, importa lo que parece que es.
6. Cuando tu intención es dirigir el tema de una charla hacia la temática
de la que quieres hablar.
Si bien hay una expresión que
dice: «Si no te gusta de lo que están hablando, cambia la
conversación», lo cierto es que esa frase hay que llevarla al campo de la
negociación, mientras que en un grupo, es una falta de respeto. Un ejemplo muy
común:
– Estuvimos de luna de miel en Francia,
qué bella Francia, nos hospedamos en….
– Hablando de Francia, ¿visteis
el partido del otro día y el Gol que le metieron?
Supongo que más de uno habrá
visto estos giros en las conversaciones.
7. En una entrevista de trabajo.
Se le llama entrevista, porque en
principio te van a entrevistar. Es decir, vas a responder únicamente cuando te
pregunten. Aunque parezca increíble, muchas personas interrumpen a los
entrevistadores, y algunos de ellos, que ya tenían el discurso y los pasos
estipulados, únicamente les ponemos nerviosos. Y como les ponemos nerviosos, no
les caemos bien. Como no les caemos bien, adiós contratación. Ver La
sabiduría secreta de Maquiavelo
8. Cuando algo no va contigo.
Un grupo puede estar hablando de
un «chisme» en la empresa, pueden estar poniendo verde a alguien a
quien no conoces demasiado bien. Mantente al margen, pues ni va contigo ni es
algo en lo que esas personas deberían estar participando. Piensa siempre que
las personas no se miden por cómo hablan los demás de ellas, sino por cómo hablan
ellas de los demás.
9. Cuando notes que estás aburriendo o incomodando a los demás.
Realmente, no creo que haya
alguien que tenga un trabajo, y que sea tan estúpido como para no saber cuándo
está incomodando o aburriendo a alguien. Los gestos de la gente son una mina de
información, desde una sonrisa forzada hasta una mirada que dice mucho. No es
necesario que miremos si la sonrisa conlleva arrugas en la frente para saber si
la sonrisa es verdadera o falsa. Sencillamente se nota.
10. Cuando se trata de política y religión.
El simple hecho de que haya un
debate político donde unos defienden a un partido y otros al otro, ya dice
mucho de la calidad del debate y de la cantidad de tonterías que van a decir
sin necesidad de que tú intervengas.
Como ya hemos dicho en más de una
ocasión, pocas personas llegan a saber que cuando se trata de política y
religión, sus creencias y fundamentos, suelen ser erróneos e infundados. Y
además, casi todos se muestran expertos cuando en realidad están cometiendo el
error que mencionábamos en el punto 1.
Y tú, ¿qué
opinas? Puedes dejar tus comentarios más abajo.
Te invito
cordialmente a compartir esto con todos tus amigos. Tu apoyo significa mucho.
¡Gracias de antemano!

