El lugar de trabajo se convierte en un campo de batalla donde los ataques de compañeros convertidos en enemigos se hacen con armas sutiles y con sonrisas que ocultan el rencor y el deseo de aniquilación.
Muchas personas pasan gran parte del día en oficinas al lado de personas ajenas a su familia: compañeros que con el tiempo se convierten en parte fundamental de su vida. Lo ideal sería que se creara una relación de amistad y solidaridad donde todos se apoyaran y formaran un equipo de trabajo capaz de lograr los objetivos de la empresa.
Sin embargo, muchas veces esto no sucede y es entonces cuando el lugar de trabajo se convierte en un campo de batalla donde los ataques de compañeros convertidos en enemigos se hacen con armas sutiles y con sonrisas que ocultan el rencor y el deseo de aniquilación. Los enemigos tienen diferentes características y pueden estar infiltrados en cualquier parte. De esta batalla no se escapan ni los recién contratados, ya que puede existir algún compañero que por ejemplo, te tenga envidia por tu juventud y/o tu preparación académica.
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¿Sabes si tu compañero es ahora tu enemigo? |
¿Cómo reconocer a tu enemigo?
En estos casos, lo más importante consiste en que sepas reconocer al enemigo e identificar sus estrategias para poder combatirlo. Pero antes de lanzarte al ataque, es importante preguntarte si en realidad es tu enemigo o si sólo existe en tu imaginación. No puedes llegar al trabajo y clasificar inmediatamente como enemigos a todos los compañeros sin conocerlos. Para evitar juzgarlos injustamente, hay que analizar varios factores como los siguientes:
– Estás tomando como ataque personal un gesto, comentario o crítica que no estaba dirigido específicamente a alguien en particular.
– La agresión directa se debe a algún acontecimiento que pueda justificar la actitud de esa persona.
– La persona que está agrediendo es alguien que…
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