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EL ARTE DE LA ESTRATEGIA

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Del Arte de la Guerra. Maquiavelo (2)

Estrategias de Occidente > Genios de la Estrategia > Maquiavelo

Según explica Pablo Bonavena, Maquiavelo se ocupó de distintas funciones antes de su caída en "desgracia" en 1512. Entre los encargos recibidos contrató en 1499 y 1503 mercenarios y, en 1506 reclutó soldados de infantería y por la peligrosidad e ineficacia de los condottieri creó una milicia reclutada entre varones florentinos. También participó de la creación de escuadrones de caballería e inspecciones de fortificaciones. Entre 1519-20 escribió Del arte de la guerra publicado en 1521 en Florencia logrando un éxito importante.


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Maquiavelo. Del Arte de la Guerra


En realidad, para la época, se escribieron varias obras sobre el tema. Dell'Arte militare de Carnazzano en 1465; Trattato delle fortificazioni de Mario Galeota en 1561; Della disciplina militare de A. Adriano en 1566, entre otras. ¿Qué diferencia la obra de
Maquiavelo? No se subordina a las doctrinas militares en boga para la época ni es un mero acopio de experiencias. Es una propuesta de reforma militar y la expresión de su mirada política sobre Italia. No separa la milicia de la política, no escinde la guerra de la política; entendiendo que la crisis de la organización militar está vinculada a la crisis política. Así, postula que sólo una reforma de ambas garantiza el ejercicio de la vida civil en Italia.

La crítica de los mercenarios

Maquiavelo desarrolla esta obra con un fuerte supuesto: una fuerza militar es indispensable para la integridad y seguridad del Estado. Sostiene que un Estado necesita disponer de un ejército y se pregunta acerca de qué tipo de personal debe componer esa fuerza armada: a quién y cómo reclutar para conformarlo. Postula que un ejército debe estar constituido por soldados del propio país reclutante y que los mismo no debía ser profesionales ni siquiera para el caso de los mandos superiores. Así confronta contra el sistema vigente en Italia: los mercenarios o condottieri.

Desde cuando se habían manifestado los límites del sistema feudal de reclutamiento se recurrió a los mercenarios, logran en Italia en especial un alto grado de generalización y afianzamiento, sobre todo a partir del siglo XIV. Para ello concurrían varias causas. Por un lado, la no unificación de Italia bajo una autoridad central única, fraccionada en varios pequeños Estados. Para ellos, mantener un ejército regularmente era demasiado costoso económicamente. La contratación de mercenarios cuando la situación lo ameritaba libraba al Estado de los problemas de la organización militar y su coste oneroso. Asimismo en menester señalar que cada Estado estaba sumido en graves y sistemáticos problemas intestinos y armar a toda la población militarmente era representaba un alto riesgo político; siempre era más seguro contratar una fuerza militarizada foránea que armar a las distintas fracciones que convivían en lucha al interior de un Estado.

Los grupos de condottieri alcanzaban a unos mil hombres y el cumplimiento de los términos del contrato fue muy errático. No faltó la vez que cambiaran de bando por una mejor paga en medio de una disputa. Son representativos de la organización militar de finales de la Edad Media. Durante el siglo XV las "compañías de ventura" tienden a desaparecer en favor de establecerse permanentemente con un Estado dependiendo así de un poder único. Se fue extendiendo así la forma de contratación directa del Estado sin la intermediación del condottiero.

Maquiavelo pensaba que los fracasos militares de Italia se debían, al menos en gran parte, a los mercenarios. Pensaba que el profesionalismo militar era intrínsecamente malo. Los mercenarios prolongaban las guerras o suscitaban nuevas para poder vivir o, de lo contrario, dedicarse al saqueo. Asimismo suponía que un ejército profesional permanente no era viable ya que si ganaban poco generarían disturbios y la ruina del Estado.

¿La solución?: un ejército formado por ciudadanos del propio Estado que se entrenen los días festivos y que, una vez terminada las batallas, se vuelvan a sus casas y obligaciones cotidianas; tanto la tropa como la oficialidad. Proponía que se reclutara a hombres de 17 a 40 años; los del campo para la infantería y los de las ciudades para la caballería. Planteaba un reclutamiento con una fórmula algo ambigua. Hablaba del reclutamiento "voluntariamente forzado" por respeto a su señor. Tomaba como modelos de virtud militar, paradójicamente, la performance de mercenarios como los suizos y los soldados del ejército romano. Fundamentalmente
Maquiavelo admiraba el mundo clásico y sus organizaciones militares.


Maquiavelo. Del Arte de la Guerra


Armas y cuerpos militares

Consideraba a la infantería como el nervio central del ejército, entendiendo que la caballería tenía poca capacidad de maniobra y una casi nula posibilidad de adaptación al terreno. Así evalúa que la poca fortuna militar italiana se debe, en gran parte, al peso asignado a la caballería a costa de la infantería. Tras la caída del Imperio Romano la infantería había experimentado un declinar hasta que durante la Edad Media el caballero, asistido por un pequeño grupo de sirvientes, se vuelve el protagonista del combate.

Pero para mediados de siglo XV, con el uso creciente de armas arrojadizas, por la utilización del arma de fuego ligera y por la colocación de obstáculos en el campo de batalla para dificultar el accionar de la caballería, la infantería comienza a retomar importancia.
Maquiavelo es sensible a estos cambios que son reflejados en su obra. No concede a la artillería un papel muy importante debido a sus limitaciones técnicas, lo mismo con las armas de fuego livianas.

Estrategia y táctica
Propone seguir con el modelo de la legión romana organizada en tres líneas sucesivas de combate, siguiendo los escritos de Tito Livio. Dispone a su ejército ideal con unidades desplegadas en tres líneas, dejando intervalos entre ellas para facilitar los repliegues, protegiendo los flancos con hileras de piqueros y reforzando y defendiendo todo con infantería ligera, tiradores y caballería.

En el plano estratégico entiende la guerra como una serie de acciones coordinadas con el fin de destruir al enemigo: estrategia de aniquilamiento. Resumiendo: este tratado expresa una alta comprensión de la relación entre guerra y política, con una moderna concepción estratégica.


Maquiavelo. Del Arte de la Guerra


Libro Primero

"...tratándose de un oficio con el que nadie pudo vivir honradamente, solo le corresponde su ejercicio a una república o a un reino; ninguno de ellos, si estaba bien organizado, consintió jamás, a un súbdito o ciudadano ejercerlo por su cuenta, ni nunca un hombre de bien lo convirtió en su medio de vida..."

"...Nunca se considerará bien a quien ejerza una función que, para ser provechosa, le obligue a ser rapaz, fraudulento, violento, y a tener muchas otras cualidades que forzosamente lo hagan malo. Quienes se valen de ella, sean grandes o pequeños, no pueden ser de otra manera, porque ese oficio no los alimenta en la paz; de ahí que se vean obligados a desear que no la haya, o a lucrarse en épocas de guerra lo suficiente para seguir subsistiendo en tiempo de paz... Porque, de ese querer acumular medios de vida para todo tiempo, nacen los robos, la violencia y los asesinatos que tales soldados cometen tanto contra sus enemigos como contra los amigos. Y de no querer la paz provienen los engaños que los jefes militares urden contra quienes los contratan, para que la guerra dure; y, si llega la paz, sucede frecuentemente que los jefes, privados de sueldo y medios de vida, enarbolan descaradamente una bandera de ventura y saquean sin piedad una provincia."

"...un hombre de bien no puede ejercer las armas como oficio; y, luego, jamás una república o un reino bien ordenados permitieron que sus súbditos o ciudadanos las ejerciesen por su cuenta".

"...una nación bien organizada reducirá la práctica militar durante la paz a simple ejercicio, se valdrá de ella en la guerra por necesidad y para su gloria, pero exclusivamente bajo la dirección del gobierno...El ciudadano que persiga con ello otros fines, no es bueno; y la nación que no se gobierne así, no estará bien organizada".

"...sólo en ese ámbito (el militar) son necesarias las decisiones rápidas y, por lo tanto, una sola autoridad. En otros sectores no se puede hacer nada sin recabar consejo".

"Si un rey no organiza las cosas de manera que los infantes, cuando termine la guerra, Prefieran volver a sus casas y vivir de su oficio habitual, por fuerza caerá, porque no hay infantería más peligrosa que la integrada por profesionales de la guerra, ya que o se los tiene continuamente combatiendo, o hay que seguir pagando, so pena de que hagan caer el trono. Estar siempre en guerra no es posible; pagarles siempre no se puede; luego forzosamente se corre el peligro de perder el poder".

"...Por eso los reyes, si quieren estar seguros, deben tener su infantería integrada por hombres que, a la hora de entrar en guerra, combatan voluntariamente por fidelidad a él y, cuando llegue la paz, regresen aún más contentos a sus casas. Su ideal deberá ser que, cuando llegue la paz, los grandes señores regresen a gobernar a sus súbditos, los caballeros al cuidado de sus posesiones, y la tropa a sus distintas ocupaciones; cada uno acepte luchar para conseguir la paz, y que no trate de turbar ésta para volver a la guerra".

"...En cuanto a que en tiempo de paz se siga contratando y pagando a mercenarios, es cuestión más espinosa, pero, si bien se piensa, no es difícil hallar la respuesta: contratar mercenarios es cosa reprobable y perniciosa".

Sobre la organización: "En forma de milicia regular...como la de los antiguos, que formaban la caballería con ciudadanos propios, mandándolos en tiempos de paz a sus casas para vivir de su trabajo...Ellos significa que, si ahora ese sector sigue viviendo de las armas en tiempo de paz, es a causa de la corrupción de las instituciones... Una república prudente no debe pagar a sus mandos militares; en la guerra debe tomar a los jefes de entre los ciudadanos, y en la paz devolverlos a sus habituales ocupaciones. Un rey prudente sólo deber entregar dinero para premiar un hecho notable o para contar permanentemente con los servicios de un determinado hombre".

"...El fin de quien pretende entrar en guerra es combatir al enemigo en campaña y ganar la batalla..."

"...las repúblicas y los reinos deberán reclutar a los soldados en su territorio... elegirlos entre los súbditos propios y con mandato del gobierno... habiendo dos clases de soldados, los infantes y los caballeros, los primeros deben ser escogidos entre los del campo, y los segundos en las ciudades... Si tuviera que constituir un ejército nuevo, los elegiría entre diecisiete y cuarenta años".

"En cuanto a la inexperiencia y el reclutamiento forzoso, he de admitir que aquélla no estimula el valor, y ésta causa descontento. El valor y la experiencia la adquirirán los soldados si se los arma, instruye y organiza adecuadamente... Y con respecto al carácter forzoso, habéis de tener en cuenta que los soldados reclutados por orden de gobierno deben acudir ni completamente obligados ni por su exclusiva voluntad, porque en este último caso se incurriría en el inconveniente que señalé antes, es decir, que entonces no podría haber delecto y serían pocos los que enrolasen; y el carácter totalmente forzoso también produciría un resultado deplorable.

Así pues hay que adoptar una postura intermedia que no se base exclusivamente en la obligación ni en la voluntariedad, sino que los hombres acudan a filas por respeto hacia el que gobierna, temiendo más el enojo de este que el seguro castigo."

"...En cuanto a la preocupación de que el jefe de una fuerza armada de este tipo pueda hacerse con el poder, responderé que, cuando por imperativo legal y de gobierno se han entregado armas a los ciudadanos o a los súbditos, jamás han causado daños; al contrario, se han revelado útiles, contribuyendo a mantener por más tiempo la paz en los estados, que si se hubiera carecido de ellas."

"Pero de entre todas las razones que podría aducir me quedaré con ésta: todos los que crearon repúblicas o reinos tuvieron la seguridad de que serían sus habitantes quienes los defenderían con las armas.


Maquiavelo. Del Arte de la Guerra


Libro Segundo

"...Tomaría en parte el armamento romano y en parte el alemán, y armaría a una mitad como aquellos y a la otra como éstos. Si disponiendo de seis mil infantes, como más adelante os diré, tuviera por una parte tres mil con escudos y por la otra a dos mil con picas y mil con arcabuces al estilo alemán, me daría por satisfecho. Situaría a las picas al frente de los batallones, o en el sector donde fuesen a esperar el ataque de caballería; y utilizaría a los que llevan escudo y espada para cubrir a las picas o para ganar la batalla, como luego os explicaré. Estoy seguro que una infantería así organizada sería imbatible."

"Considero, pues, que las repúblicas o reinos que valoran más la caballería que la infantería serán siempre débiles y estarán expuestos a desastres, como ocurre en la Italia actual, que ha sido saqueada, destruida e invadida por extranjeros, por el simple hecho de haber descuidado la infantería y de reclutar exclusivamente caballería. Desde luego, hay que disponer de caballería, pero como elemento secundario, no como fuerza principal del ejército. Para efectuar salidas de reconocimiento, para batir y desvastar el territorio enemigo, para tener en tensión y alarma continua a su ejército y para interceptarle los suministros, la caballería es indispensable y utilísima. Pero en las batallas campales, que son las operaciones principales de la guerra y el fin para el que se constituyen los ejércitos, sirve más para perseguir al enemigo una vez derrotado que para cualquier cosa, y resulta muy inferior a la infantería."
"...para lograr un buen ejército no basta con endurecer a los soldados y hacerlos fuertes, veloces y diestros. Además de eso, es necesario que aprendan a formar, a obedecer a las señales, toques y voces de mando de sus jefes, así como a mantener la formación estando parados, en retirada, avanzando, combatiendo y marchando. Sin esta disciplina, cuidadosamente observada y practicada, nunca hubo ejército bueno. Es indudable que los soldados indómitos e indisciplinados son mucho más débiles que los tímidos y disciplinados, porque la disciplina aleja el terror, y la indisciplina anula la valentía... habéis de saber que todas las naciones, al organizar a sus hombres para la guerra, han constituido sus ejércitos sobre el modelo de una unidad básica que, aunque ha recibido distintos nombres, contó siempre con un número aproximadamente igual de soldados, entre seis y ocho mil, en todos los casos. Los romanos la denominaban legión, los griegos falange, los galos caterva. Este es el nombre que le dan hoy los suizos, únicos que han conservado alguna traza de las antiguas instituciones, a lo que nosotros conocemos con el nombre de brigada. Luego cada país ha dividido esa unidad en batallones, organizándolas a su manera. Yo usaré ese término..."

"Resumiendo, una brigada se compondría de diez batallones, tres mil escuderos, mil piqueros regulares, mil de apoyo, quinientos vélites regulares y quinientos de apoyo, lo que daría una suma total de seis mil hombres, entre los que habría mil quinientos decuriones, quince condestables con sus correspondientes músicas y abanderados, cincuenta y cinco decuriones, diez jefes de vélites regulares y un general en jefe de toda la brigada con su bandera y banda... El rey o la república que quiera constituir un ejército deberá organizar a sus súbditos de esta manera y con estas armas, procurando disponer de tantas brigadas como sea posible..."

Ver EL ARTE DE LA GUERRA (1), de Maquiavelo

Fuente: Pablo Bonavena

LA SABIDURIA SECRETA DE MAQUIAVELO

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Carlos Martín Pérez


Todos conocemos la expresión “maquiavélico” y la asociamos, en el mejor de los casos, a algo malvado, retorcido y astuto. En realidad, la obra de Maquiavelo nos desvela los secretos de los juegos de poder.

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